01¿Qué problema necesitas resolver?
Describe una situación concreta del trabajo actual. En lugar de empezar con una lista de pantallas, explica qué le cuesta hacer a una persona y por qué. Por ejemplo: el equipo no puede consultar en un solo lugar el estado de una solicitud.
Añade cómo se resuelve hoy, qué herramientas intervienen y qué parte exige trabajo manual. Esa descripción será el punto de referencia para las decisiones del proyecto.
02¿Quién lo usará y qué necesita completar?
Identifica los tipos de usuarios y escribe un recorrido para cada uno. Separa a quien solicita un servicio de quien lo revisa o administra. Define qué información necesita ver cada persona y qué cambios puede realizar.
- La acción principal que necesita completar cada usuario.
- Los datos necesarios para realizar esa acción.
- Los permisos de consulta, edición y administración.
- Los dispositivos y condiciones de uso habituales.
03¿Qué debe incluir la primera versión?
Agrupa las funciones en imprescindibles para el recorrido principal y posibles mejoras posteriores. No todas las ideas necesitan convertirse en una función desde el inicio.
Escribe ejemplos verificables: una persona crea una solicitud, recibe un identificador y puede consultar su estado. Incluye también qué mensaje verá si falta un dato o no tiene permiso para continuar.
04¿Cómo se entregará y mantendrá?
Antes de desarrollar, acuerda quién revisará los avances y cómo se aprobarán los cambios de alcance. Conversa sobre integraciones, acceso a los datos, copias de seguridad y las personas que administrarán la solución.
Reserva un espacio para documentar y probar el recorrido completo con sus usuarios. La entrega debe contemplar cómo operará el sistema después del lanzamiento y a quién acudir cuando se necesite un ajuste.
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